Publicado: 7 de Septiembre de 2015

Con olor a fresa o sandía y un aspecto similar a la marihuana, el 'spice' se ha convertido en una de las nuevas drogas sintéticas más consumidas por los estadounidenses que subestiman la peligrosidad de la sustancia, anunciada como 'incienso' o 'popurrí' en coloridos paquetes.  El consumo de 'spice' se ha multiplicado en los últimos años y, con él, el número de personas que sufrenvómitos, espasmos, alucinaciones o episodios psicóticos, indicó uno de los portavoces de la Agencia Antidrogas de EE.UU. (DEA), Eduardo A. Chávez.

"El problema es que, al ser una droga sintética, una persona no puede saber cómo va a afectar a su cuerpo. Uno puede tomarlo, estar un tiempo drogado y, de repente, sufrir efectos nefastos al cabo de unos minutos", advirtió el agente de la DEA. Su fabricación con productos químicos de origen desconocido convierte a esta droga en un cóctel molotov, con olor a frutas y generador de paranoias, pensamientos suicidas y un lastre para la salud cuyo efecto a largo plazo todavía se desconoce.