Publicado: 10 de Febrero de 2016

Un estudio del Hospital Sant Pau, el Idibell y la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) ha demostrado por primera vez que los consumidores de cocaína tienen “alteraciones” en la función y las estructuras cerebrales respecto a personas sanas.

El trabajo, que publica Addiction Biology, demuestra que el cerebro de los consumidores de cocaína no detectan correctamente las consecuencias adversas del propio comportamiento. También señala que estos consumidores tienen dificultades en la atribución de prioridades, toma de decisiones y la inhibición de conductas adecuadas.