Publicado: 4 de Marzo de 2017

La compra compulsiva se empezó a estudiar en Estados Unidos (EE UU) en la década de los ochenta y en España unos años más tarde a partir de la publicación de un caso de un psiquiatra burgalés en The British Journal of Psychiatry. Los niveles de los dos neurotransmisores implicados: la serotonina, que genera bienestar, y especialmente la dopamina, que causa una elevada sensación de recompensa, están descendidas en estos pacientes, mayoritariamente mujeres.

Las rebajas, las promociones de los grandes almacenes y las ofertas suponen para los amantes de las compras un duro reto. Los expertos estiman que en España puede haber unos 400.000 adictos a las compras. También, dicho de otro modo, un 40% de españoles compra con exceso y el 17% sufre la patología. Se trata de un síndrome surgido para llenar el vacío existencial en las sociedades ferozmente consumistas. Los clínicos estadounidenses lo relacionan con una sociedad consumista en la que las víctimas, mayoritariamente mujeres en virtud de todos los estudios epidemiológicos, buscan la felicidad por esa vía y llenar ciertos vacíos vitales.

Cada vez que alguien tiene el impulso adictivo se iluminaban ciertas regiones del cerebro ligadas a los circuitos de recompensa, según han demostrado modernas técnicas de neuroimagen. Cuando se satisface la compra, el cerebro liberadopamina, el neurotransmisor por excelencia de la recompensa y se observa que se iluminan todos los circuitos implicados. Varios estudios han revelado este complejo entramado, como algunos del prestigioso Massachusetts Institute of Tecnology (MIT), de Estados Unidos, publicados en Science. Por ello se infiere que cuando las personas se vuelcan en las compras convulsivas suelen tener bajos los niveles de dopamina.

Los expertos consideran que para que exista una verdadera adicción a las compras, al acto compulsivo y placentero de la adquisición del producto que se desea, debe seguirle, en un plazo más o menos largo, un gran sentimiento de culpabilidad y un enorme sufrimiento, al ser conscientes de que “se han pasado”, “han gastado demasiado dinero”, “han comprado cosas innecesarias”, “han adquirido ropa u objetos muy caros”. Los niveles de los dos neurotransmisores implicados: la serotonina, que genera bienestar, y especialmente la dopamina, que causa una elevada sensación de recompensa, empiezan a descender.

http:https://elpais.com/elpais/2017/02/08/mamas_papas/1486553940_167932.html