Publicado: 31 de Julio de 2017

La vida con un adicto al trabajo siempre es complicada. Es difícil que esté en casa, pero cuando está tenés que lograr que esté efectivamente ahí y no solo de cuerpo presente", dice María (42), esposa de un adicto al trabajo y madre de dos hijos de 11 y 15 años.

Workaholic, trabajólico, o adicto al trabajo, términos que llevan más de cuatro décadas en la psicología de las adicciones, pero que aún no son reconocidos como una patología. Los psicólogos clínicos prefieren denominarlo como una disfunción.

Los primeros afectados son los miembros del círculo familiar, tal como testimonia María, esposa de un cargo medio de una empresa de comunicación que habló a condición de mantener su nombre completo en reserva.

 "Con respecto a la adicción al trabajo o workaholism, se han podido detectar causas que provienen de diferentes orígenes, como por ejemplo el estatus social que proporciona el trabajo, el cual está muy presente en la sociedad actual del éxito y el rendimiento. Muchas veces, los adictos al trabajo provienen de familias donde estas conductas fueron fomentadas ya que las obligaciones eran lo primordial a cumplir, y por lo tanto el trabajo era lo principal y el dedicarle muchas horas, estaba totalmente justificado (Ng. Sorensen, y Feldman, 2007), apunta en su fundamentación Erix Ettlin, autor del pre-proyecto de investigación académica.

"A poco de analizar en esta personalidad aparece un nivel importante de inseguridad. Generalmente la persona está tapando otras problemáticas de fondo, como familias disfuncionales", describe la psicóloga Moll.

 https://www.elpais.com.uy/domingo/adictos-habla.html